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domingo, 10 de noviembre de 2019

MIENTRAS TE AMO

Como resulta que al autor no sólo le ha parecido bien que en mi anterior entrada publicara uno de los poemas de su último libro, sino que de hecho me ha comentado que gracias a eso le ha escrito algún lector desde sitios tan remotos e inesperados como Nueva Guinea o Kazajastán, me pide que publique aquí otro de mi elección.

He dudado bastante en cuál, pero -será por el día electoral o por yo qué carajo sé- el que me apetece es este. Acomódense y disfrútenlo o repúdienlo. Cada cual lo que considere, que en esto de la poesía la entraña es lo que cuenta.  

Mientras te amo,
hay miríadas de bocas hambrientas ahí afuera.
Hay guerras y torturas y detenciones ilegales,
incluso aquí mismo.
Hay ancianos muriendo solos y olvidados.
Yo te amo
y miles de corazones de piedra se encastillan
para resistir asedios interminables
frente al abismo de Helm.

Mientras nos amamos,
un horizonte de manchas trepando al sol nos 
circunda,
construyen una esfera de hierros oxidados en que encerrarnos,
un laborioso presidio de ignorancia,
una armilar retórica negacionista.

Nosotros amándonos
y ellos cada vez con más empeño,
como si el desafío no tuviera marcha atrás,
como si no fueran a haber ya prisioneros.

Mientras tú y yo,
allá hay campos desiertos y baldíos,
extensiones de agua estancada y desahuciada,
caminos obstruidos por la resignación,
trincheras excavadas en miles de impaciencias que 
anhelaban.

Nos miramos a los ojos
y no vemos que estamos simplemente cercados
por un mundo para el que ya somos ajenos,
una impronta en la pared que se diluye por minutos.

Mientras te amo,
el signo de los tiempos nos ignominia
y el cielo se contrae en un último estertor.



(c) Alfonso Trallero Masó
(c) Ed. Camelot 2019




sábado, 21 de septiembre de 2019

HOY QUIERO ESCRIBIR LAS PALABRAS MAS HERMOSAS

Lo bueno de haber cumplido hace poco 2032 años es que ya no tienes que dar explicaciones a nadie de por qué haces tal o cual cosa. A veces te las piden, pero tú miras, sonríes y callas. O te acuerdas de algún poema de Ovidio o Petrarca o Manrique o Elliot y lo recitas interiormente. O no te acuerdas de nada y simplemente sigues tu camino. Lo bueno de haber nacido en tiempos del glorioso Augusto es que has vivido ya suficientes estíos para que el otoño te pille desprevenido u ocioso. Así que este último, aprovechando esa mágica luz de las largas tardes mediterráneas, he aprovechado, entre otras cosas, para leer el nuevo poemario que mi sosias y sin embargo amigo Alfonso Trallero ha publicado en Ediciones Camelot, "Aunque nunca fuera hoy", del que le he pedido permiso para compartir con vosotros este poema, titulado "Hoy quiero escribir las palabras más hermosas". Espero que os guste; pero si no... lo dicho:


Hoy quiero escribir, sí, las palabras más hermosas,
saborear las eses que pueblan tu sonrisa,
silabear las luces que juegan en tus ojos
y describir el baile del vuelo de tu falda.

Hoy quiero colores vivos que retraten tu paleta
y pinceles flexibles que dibujen bien el suave
y armonioso andar que te gastas sin esfuerzo,
esa fragancia a rosa etérea que desplazas.

Hoy quiero el rumor sereno de las olas que contamos,
las animosas gaviotas despertando ya en la tarde,
el esponjoso hundirse de los pies en nuestra arena.

Hoy quiero que tu imagen sea siempre en cada sueño
y en cada recuerdo incierto que aún habita en mi memoria
y que las palabras dichas sean sólo las más bellas.

(c) 2019 Alfonso Trallero Masó
(c) 2019 Ediciones Camelot, S.R.L.


sábado, 20 de octubre de 2018

OÍ HOY QUE ANDABA HUIDO

Oí hoy que andaba huido,
refugiado de sus miedos y sus causas,
como huye del amor quien fue amado
y luego herido.
Me dijeron que dejó todo y corrió
hacia un lugar allá lejos,
al fondo a la derecha,
justo antes del abismo,
entre la casa vieja
y el árbol del ahorcado.
Supe que se sentó a sentir el tiempo
pesando entre recuerdos sin pasado
el latir átono del tambor tundido,
el bramar bélico del vibrar valiente.
Y que en cuenco claro incontenido
buscó el reflejo afligido y flagelado,
el fragor furioso del fulgor fallido,
la frondosa frente del final infame.
Y entre cuento y cuento me contaron
que cayó al suelo como cae el ocaso,
como busca el olvido lo olvidado.
Y que en el suelo fue al fin urdido
por miríadas de raíces renacidas
de entre siglos de preguntas sin respuesta.

Madrid, 27 de junio de 2014